De qué hablo, cuando hablo de correr

“De qué hablo cuando hablo de correr” es una motivadora historia que trata de escritura, música, deporte y crecimiento personal.

Si te gusta uno de los cuatro temas, te encantará leerlo.

Y no te dejes guiar por el título, no es un libro para personas que corren. No, todo lo contrario es un libro profundo.

Escrito por  Haruki Murakami, este pequeño y rebelde escritor japones.

Él te lleva de arriba para abajo; por un camino de risas, sufrimiento, alegrías y grandes lecciones.

Murakami, sabe como hacerte cómplice de su aventura, logrando que vivas cada momento de su historia como si fueras tú el protagonista del libro.

Es una historia de superación, de esfuerzo, de no perder el ritmo mientras corres o mientras vivas, que es casi lo mismo.

Cuando haces lo que te gusta, el sacrificio pierde valor y  te ayuda crecer, superándote a ti mismo.

Superarse a uno mismo o perder; no hay más opciones

Por eso te invito a desempolvar tus zapatillas e ir a volar por la ciudad, mientras recorres el libro “De qué hablo cuando hablo de correr”

Yo, estoy lista para ir al ritmo de Murakami, a la par, te cuento parte de su libro  ¿Nos acompañas?

Dejando la piel en el negocio

Mucha gente cercana a ti, cuando inicias un negocio, no cree en tus capacidades y menos si eres joven.

Eso le pasó a Murakami, es una parte de su vida que pocos conocen.

Abrió un negocio de cafetería – bar, y aunque la mayoría de la gente de su entorno lo consideraba un tipo ignorante, con nada de talento para los negocios y desde el inicio pronosticaban su fracaso.

Se equivocaron.

Fracasar no era una opción para él, tuvo que dejar la piel en su negocio, trabajaba hasta quedar reventado, desde muy temprano  hasta la última hora de la noche.

Hubo ocasiones en la que los sesos parecían salirse por sus orejas, en busca de soluciones a los problemas que se venían  y hubo muchas veces que terminaba decepcionado.

Sumergido en prestamos y deudas que parecían quitarle el oxígeno.

Pero, puso el cuerpo y el alma en su negocio , poco a poco fue respirando tranquilo.

A escasos días de cumplir treinta años ya podía sacar la cabeza a flote y asumir sin sacrificio sus deudas. Fue el momento que pensó, si esto no me ha tumbado, ya nada lo hará.

Y fue en un día de primavera, que se despertó el Murakami escritor y para otoño ya terminaba de escribir una obra de doscientas páginas, así nació su primera novela.

Entre lo que significa dirigir un negocio y escribir, llega a desgastar hasta al más fuerte.

Enfrentarse al papel cansado, le obligaba a hacer correr la pluma como si compitiera contra el tiempo y la concentración se desvanecía. Y aunque lograba hilar una historia, sentía que no estaba siendo leal a si mismo, ni a su historia.

Al final cerró su negocio para entregarse entero a la escritura, era la única manera de ser fiel a su filosofía de vida.

Escribir es pensar con todo el cuerpo, requiere de mucha energía física

Correr es parte de la vida

Cuando una persona piensa en un escritor, se lo imagina sentado en un escritorio con miles de cajetillas de cigarro a su costado y una taza  grande de café negro.

Como un trabajo insano.

Sin realizar ningún esfuerzo físico más que la de levantar esa taza de café.

Pero se equivocan, escribir es un desgaste físico total. Tienes que hacerlo para que lo entiendas.

Escribir es sentir un rayo láser que te va atravesando la cabeza, necesitas estar concentrado, poner en marcha tu imaginación a partir de un horizonte vacío. Y para lograr eso necesitas mucha energía, es pensar con todo el cuerpo.

A Murakami, le pasó.

Empezó a engordar y a fumar en exceso. Porque al exigir lo anormal al cerebro, éste busca de dónde sujetarse.

Un día se miro al espejo y dijo para si: “si quiero ser un gran novelista debo cuidar mi activo más grande que tengo y ese soy yo”.

Empezar un  deporte  como es correr o cualquier otro,  es difícil.

Al principio tu cuerpo te va a traicionar pidiéndote tregua y dirás para tus adentros, uf ¡qué duro! no puedo más, lo de la dureza es un hecho inevitable, pero lo de poder o no poder más, eso queda ya a voluntad tuya.

Algo similar pasa en los negocios o ¿no?

Nadie va a tener fuerza de voluntad en algo que no le gusta ni nace de su propia decisión.

Correr es una metáfora útil, al tiempo que participas en carreras vas subiendo de nivel y superando tus objetivos, al final el que sube eres tú.

El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional

Lo importante es ir por un poco más cada día, y aunque parezca increíble, en uno de esos segundos donde parece que no tocaras tierra, puedes toparte con la inspiración que necesitas para dar fuerza a tus nuevas ideas.

Cuando a Murakami le preguntan, qué piensa mientras corre, él responde. Cuando estoy alegre pienso en la alegría, cuando estoy triste pienso en la tristeza, cuando hace calor, pienso en el calor, cuando hace frío, pienso en el frío, ya vez casi nunca pienso en algo serio.

Solo siento.

Mientras corres estás en medio del vacío, y corres para lograr estar en ese vacío. Y es en ese vacío donde se sumergen esos pensamientos esporádicos. Es lógico, porque en el interior de la mente humana es imposible alcanzar el vacío absoluto.

El espíritu humano no es ni tan fuerte ni tan consistente como para poder albergar el vacío absoluto. Sin embargo, esos pensamientos o esas ideas que penetran en tu espíritu mientras corres no son, en definitiva más que simples accesorios del vacío.

No son contenidos, son pensamientos generados en torno al eje de la inexistencia.

Los pensamientos que llegan a la mente cuando corres se parecen a las nubes del cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo siempre es el cielo. las nubes son simples invitadas.

Y siempre al final queda solo el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez inmaterial, y a nosotros no nos queda sino aceptar la existencia del inmenso recipiente tal cual es e intentar asimilarla.

En sustancia, si sigues corriendo en medio de ese silencio, en medio de ese coqueto vacío, puedes llegar a convertirte en un ser consciente de ti mismo.

“Avanza, mientras no pierdas el ritmo” porque al final correr es como vivir, no tienes que demostrarle a nadie lo genial que eres, al único que tienes que vencer es al tú de ayer.

Murakami es escritor, y lo será hasta el final de sus días, al igual que corredor. Ambos son un complemento que disfruta hacer.

Haruki Murakami

escritor( y corredor)

1949 – 20**

Al menos aguantó, sin caminar.

Con esas palabras le gustaría que lo recuerdes, por si algún día no está.

“De qué hablo cuando hablo de correr” es uno de esos libros que te hará reflexionar en un suspiro profundo, porque a veces todos tenemos ganas de salir corriendo, libres y dejar atrás nuestros problemas.

Como vez este libro no es un llamado a que salgas a correr, si no te gusta ni lo disfrutas, sufrirás y desistirás.

Si quieres desarrollar el musculo de la disciplina elige un deporte que a ti te guste, así tendrás fuerza de voluntad.

Para terminar, doy mil gracias a Haruki Murakami por este libro y por las canciones. Conquistó mi corazón y despertó en mi el gusto de correr.

Murakami : ” 18 Til I Die”

Espero hayas disfrutado estos chispazos del libro ” De qué hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami.

Si quieres recibir nuevos resúmenes de libros a tu correo suscríbete al blog  y serás el primero en leerlo.

Buenos libros para ti 🙂

 

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